| Juan Vicente Fabbiani |
Fabbiani Juan Vicente (1907-1989) Nace en Panaquire, estado Miranda, Venezuela. Huérfano de padre a los seis años de edad, su familia se traslada a Caracas. Ya habiendo cumplido 16 años en 1924 es inscrito por su madre en la Academia de Bellas Artes de Caracas, donde recibiría instrucción de pintores como Carlos Otero, Antonio Esteban Frias y Marcos Castillo. De este último recibe enorme influencia y aprende una gran admiración por el pintor francés Cezanne y la técnica de descomposición de planos. Respecto a su vida y trayectoria Eduardo Blanco Estrada ha señalado: “De las temáticas abordadas por Fabbiani ciertamente la Naturaleza Muerta fue la que más ejercitó e investigó. ¿Podría un género tan trabajado durante siglos tener alguna posibilidad de innovación y sorpresa? Fabbiani demostró que si Habíamos aprendido los bodegones como signos de opulencia, abundancia y variedad; pero el rumbo tomado por Fabbiani sería otro. Unos pocos ejemplares de una misma fruta y objetos intrascendentes y mínimamente atractivos como una naranja, un coco o un pan a medio comer, podían ser suficientes. Fabbiani logró piezas sobrias con atmósferas tridimensionales, lejanas en encuadre, pero cercanas en intimismo.
Mediante el suficiente y adecuado distanciamiento entre las frutas y objetos logra enorme amplitud de la escena; Asimismo evita llegar hasta los extremos del soporte dejando un aire lateral que otorga aún mayor amplitud y un alejamiento adicional del encuadre.
En cuanto a profundidad Fabbiani se vale de múltiples recursos, como por ejemplo apilar los objetos de forma que cada uno obstruya parcialmente la visión del que le sigue.
El hecho es que cada una de dichas frutas u objetos representa un plano, y allí hay una sucesión de planos cada vez más alejados del espectador. Si a tal composición ahora añade un nuevo objeto o fruta, alejado del resto y ubicado en primerísimo lugar de la mesa o soporte, entonces a distancia entre este y los restantes se suma en una gran sensación de profundidad. Asimismo, el horizonte tenue e impreciso agrega distancia. En ocasiones, uno o más pliegues de manteles están diseñados para generan progresivos distanciamientos
Son obras aparentemente sencillas y directas, pero en realidad conllevan una composición muy bien estudiada. Fabbiani sabe colocar cada objeto en el lugar preciso, y con la perspectiva adecuada Para disfrutar un Fabbiani además de ver los objetos debe prestar especial atención al ordenamiento, ubicación y distanciamiento entre los mismos, con el propósito de generar mayor dimensión y profundidad Fabbiani además se vale de la perspectiva múltiple; es decir abordar tanto el soporte como cada objeto desde donde más le convenga. Suponga por un momento que usted es el artista; y comienza pintando “De Pie” tan solo la mesa o soporte donde están algunas frutas, objetos, pescados, etc. Luego decide “sentarse” en una silla y continuar. Es probable que al bajar el horizonte o la línea de tierra de su perspectiva algunos objetos, los más altos, ahora muestren su parte superior más allá de los límites de la mesa; tal como si estuvieran suspendidos en el aire; y otros se muestren sorprendentemente alargados.
Es otro recurso muy hábilmente usado por Fabbiani para producir sensación de profundidad; De tal manera, en ciertas obras verá objetos, frutas o pescados intencionalmente “prolongados” y que terminan por exceder los bordes de la mesa o soporte, y que inexplicablemente no se caen; incomprensiblemente tienen algún asidero. Ejemplo la berenjena más alejada en esta imagen
Ello otorga una emoción adicional a la composición, la torna más dinámica e inestable. Igualmente sucede con jarras levemente inclinadas que coloca al borde de la mesa, en cierto equilibrio precario…
Finalmente. en los ochenta, incorpora al fondo de la composición, ventanas con paisajes sugeridos con lo cual potencia exponencialmente la sensación de profundidad de la pieza.
La evolución de Fabbiani fue muy grande; un camino de simplificación y desprendimientos; y un dominio cada vez mayor de la amplitud y profundidad del espacio pictórico. Si se observa un bodegón de la década de los treinta o los cuarenta talvez verá un plato colorido, una jarra decorada, una pared de fondo estampada o tapizada, botellas con intrincadas cestas de mimbre, etc
Fabbiani se fue despojando de detalles y de colores, al punto que emprendió bodegones monocromos, que exigen gran habilidad en el manejo de tonos y luces. Las frutas no están en cesta, vasija, simplemente están allí; fondos y soportes lisos, indefinidos, unicolores, generalmente tenues.
Fabbiani logró una identidad, un espacio propio. Sus obras se reconocen Fabbiani logró tridimensionalidad, atmósfera e intensidad. Sus vidrios son muy esmerados y producen una sensación de realismo muy elevada. Gran habilidad para lograr la transparencia en botellas, vasos; y el correspondiente recorrido del reflejo de la luz a través de sus bordes.
El figurativo y más propiamente el desnudo es el segundo género más trabajado por Fabbiani
Al igual que en las naturalezas muertas, con gran simplicidad aborda el cuerpo como volumen y lo presenta sobre fondos tenues e indefinidos, en una atmósfera donde divagan y que les otorgan cierto carácter de desconexión, desadaptación, aislamiento Fabbiani es directo y por su temperamento y búsqueda plástica, cada vez demostró menor interés en manos y pies; sus figuran se presentan en poses y encuadres que las ocultan.
Está interesado en la tridimensionalidad del cuerpo y en las luces y sombras que, de manera natural, presenta una anatomía. Sin adornos o recursos de femineidad como pulseras, collares, zarcillos, lazos, flores… Fabbiani está interesado en el volumen, y en las luces y sombras que contiene
En docencia enorme contribución. Se incorporó en 1937 al plantel de la Escuela de Artes Pláticas y Aplicadas donde impartió cátedras de Dibujo y Pintura; y luego de 24 años de labor fue designado, en 1960, Director de la Escuela de Artes Plásticas Cristóbal Rojas Premio Nacional de Pintura, Salón Oficial año 1945 y Premio Nacional de Artes Plásticas, Salón Oficial, Museo de Bellas Artes de Caracas año 1949. Representante de Venezuela a la Bienal de Venecia, año 1958 Realizó importantes exposiciones individuales, incluidas varias en el Museo de Bellas Artes de Caracas, y se sumó con gran éxito al circuito de Galerías de Arte donde el público recibió su trabajo con admiración, respeto y valoración. Sus obras son piezas muy apreciadas, buscadas y cotizadas entre los más importantes coleccionistas. |
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