| Pablo Benavides Alvarez |
Benavides Álvarez Pablo (1914-2008) Nace en Caracas Eduardo Blanco Estrada ha señalado: Pablo Benavides es uno de los grandes de la plástica Venezolana.
Quien considere a Benavides solo como un talentoso paisajista está dejando de apreciar buena parte de su mejor obra Muy hábil en el manejo de las espátulas, pero también del pincel, muchas veces aplica ambas técnicas; lo que se traduce en ventajas para su proceso expresivo. Abordó el interiorismo pero con nuevos ánimos. La Máquina de Coser de la Abuela es muestra de ello. El contraste entre la horizontalidad del piso, la diagonal inclinada del pasamano de la escalera y la verticalidad de los barrotes de la baranda aportan gran dinamismo a un conjunto de objetos aparentemente inanimados e intrascendentes. El ritmo de las formas les otorga vida propia.
Y en planos una composición muy inteligente, con la proximidad de la cesta; más allá la mesa y la máquina; luego la baranda, la escalera hasta la ulterior pared blanca de fondo que además actúa como fuente de luz; y con sus dos lámparas; que inducen una sensación de considerable altura, Es el gran Pablo Benavides expresado en pincel, y deleitándose en cada detalle y superficie. Piezas excelentes con un diseño muy estudiado; tanto en la selección de los objetos y contextos como en la ubicación a fin de producir un ritmo cromático. Gran destreza en la mezcla de colores, logrando sinergias, contrastes y complementos, Muchas veces el objeto central jarrón, florero, etc; es de un color muy similar al del soporte y se vale de una luz envolvente para diferenciarlos y promoverlos por separado.
Muchas veces las superficies de sus mesas son brillantes, debiendo afrontar el reto de plasmar, de forma creíble, las consecuentes sombras de colores de los objetos sobre ellos contenidos. Al fondo algún recurso de profundidad como una obra de arte con sus propias lejanías. Es el caso de esta de esta genial composición de frutas y flores en primer plano con la Siembra de Van Gogh al fondo
Benavides disfruta del reto que imponen las superficies brillantes. En la siguiente obra preste atención a las superficies de las mesas, e incluso del suelo; y a los reflejos de los objetos sobre ellas.
Al centro, el pote blanco como gran fuente de luz En cuanto a planos, mediante el encuadre diagonal de la mesa y a la secuencia de esquinas de la pared del fondo, logra muchísima amplitud y profundidad En interiorismos Benavides no se precipita, sino que estudia muy bien cada composición; y recurre al pincel, para lograr un acabado mucho más plano con gran apariencia de realidad Muy diferente el interiorismo ejecutado en espátula, en el cual se manifiesta otra expresión más emocional y difusa.
Con el pincel, se aprecia gran esmero por alcanzar una superficie de excelente acabado y realismo. Piezas muy bien pensadas, objetos muy bien seleccionados, elaboradas con gran dedicación Para profundidad también se vale de espejos con su desviado reflejo de múltiples dimensiones
Benavides también abordó la temática floral pero de una manera renovada; con recursos que agregan enorme distancia y profundidad; y por tanto rompen con la pauta del típico y limitado florero. Son frecuentes los tratamientos simultáneos cerca-lejos. El plano ulterior puede ser una ventana, una reja o un paisaje con su fuente de luz natural, con sus lejanías, con sus contrastes y aire fresco.
Fondos muy bien aprovechados; a diferencia de muchos artistas que colocan un relleno nebuloso, diluido y difuso.
Benavides, por el contrario, disfruta y se aprovecha de cada detalle que pueda aportar sentido de profundidad creíble.
Todo ello genera amplitud y luz, Con sus encuadres le dio un nuevo aire a la naturaleza muerta y a temática floral. Insisto, es necesario estudiar el interiorismo, las naturalezas muertas y flores de Benavides para comprender su sobresaliente dimensión artística, ya que pintar paisajes de manera veraz impide muchas veces ver su gran enorme creatividad, contribución y osadía. Tallista autodidacta en sus inicios, realiza su formación artística de 1941 a 1946 en la Escuela de Artes Plásticas y Artes Aplicadas, siendo alumno, entre otros, de Pedro Ángel González, Marcos Castillo, César Prieto, Rafael Ramón González y Francisco Narváez Vale destacar que aprendió mucho y modificó notoriamente su manera de pintar. Resalta asimismo que no se sumó a la protesta de 1945, la cual consideraba cargada de intereses foráneos. Buen dibujante
Sin embargo, sus dibujos son bosquejos, aproximaciones; pero no los realiza sobre la tela porque ello le restaría libertades durante la ejecución.
Tampoco usa la fotografía como referencia. Es un pintor que se desenvuelve libremente sobre la superficie y la aborda directamente con trazo colorido El figurativo sumado al contexto sería también un acierto de su temática. Tal es el caso del Hipódromo del Paraíso, donde precisamente trabajaba los domingos por las tardes.
La composición es excelente y deja testimonio de una realidad de la Caracas de entonces. Con la divisoria baranda curvilínea, concentra y contrasta contextos característicos de la hípica, jinetes, apostadores, público, personajes, animales; y en el fondo, a lo lejos, montaña y cielo. También con gran síntesis, realizó costumbristas escenas de mercado con personajes sin rostro, plenos de universalidad.
En fondos y presentación de objetos y planos daría muestras de enorme creatividad; incluso llegando a la agregación de superficies abstractas como el cielo y el mar de la siguiente pieza
Esta pieza es también buen ejemplo de la “perspectiva individualizada” que Benavides podía trabajar; reflejando cada objeto desde el ángulo que más convenga. Se aprecia que la cocinera está vertical pero el sartén presenta una acentuada frontalidad hacia el espectador, a fin de destacar su contenido. Como ejemplo veamos también el Fregadero con sus característicos objetos, hábilmente ubicados y secuenciados
Como se aprecia las baldosas de la pared del fondo están frontales al igual que la grifería; pero el contenido del fregadero está inclinado o más bien “volcado” hacia el espectador También en las geniales obras Domino, en las cuales la simultaneidad de enfoques perspectivos “captados desde arriba” producen una mesa exigida y finalmente “poco cuadrada”.
Cada jugador está reflejado desde el ángulo más conveniente. La puerta al fondo representa el foco de luz y profundidad Insistimos, en cuanto a encuadres Benavides muchas veces experimentó visiones novedosas, como abordar la escena “desde arriba” Tal es el caso de Parque Infantil
En cuanto a temáticas, Benavides abordó el vivero y el jardín urbano como fusión o punto medio entre el paisajismo y el interiorismo.
Allí está el concentrado el colorido floral, las gamas de verde La sugestiva espátula confiere un lenguaje muy particular; con sus irregularidades y matices; capas superpuestas y entramados de colorido; y Benavides también usó la dentada con su rastro característico.
También el Vivero puede ser considerado un punto medio entre el airelibrismo y la pintura de estudio
Ciertamente ejercitó y aportó esta nueva temática a la plástica venezolana Durante su trayectoria participó en numerosos salones de pintura siendo premiado en algunos de ellos. En 1955 fue uno de los representantes a la Bienal Hispanoamericana, realizada en Madrid y Barcelona. También tuvo presencia en varias exposiciones colectivas, y en 1962 comenzó la realización de individuales, respaldadas establemente por Galerías de arte. Famoso por su buen carácter; y por el modo sencillo con el cual se expresaba de su propia obra Fue un pintor auténtico. Pintó lo que le interesó y del modo que le hizo más feliz; sin estar atento a recompensas, aprobación de movimientos artísticos, etc Afirmaba con frecuencia: “No es lo que pinto sino como lo pinto…” Benavides pintaba todos los días que podía; y tal perseverancia se tornó en sensibilidad, capacidad de observación, soltura y habilidad. Por ello el mismo afirmaría tantas veces que son fundamentales en el artista los recursos de la observación y la memoria. Óleo sobre tela su medio fundamental de expresión. La mayoría de sus paisajes se refieren a contextos caraqueños: El Hatillo, La Lagunita, Baruta; y en épocas previas Coche, Maripérez, Los Caobos, etc; sin embargo, no fue un pintor persistente del Avila como muchos de su generación
En relación a su faceta como paisajista llegó a decir: “La condición esencial de un paisajista es sentir la naturaleza, amar profundamente sus elementos e identificarse con ellos a través de la observación. Para expresarse en este género tan cargado de inconvenientes, por ejemplo, la luz cambiante, hay que poseer rapidez de captación de los fenómenos variables de la naturaleza y el tiempo, y una gran retentiva visual.” P.B. |
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